La respiración cada vez se hace más lenta y más profunda, mi ser se embriaga por la música mientras mis pensamientos entran en sosiego cada vez que la luna contempla mis ojos y me abraza durante la noche iluminando mi alma, iluminando mi cuarto. Los recuerdos desaparecen, la tempestad se calma, mas mi alma aclama constantemente el regreso a casa.
sábado, 17 de marzo de 2012
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