Y que ha de hacer aquel viejo que sentado en la acera espera la muerte, que sonriendo se despide del día y vive su vida sin importarle lo que la gente piense y diga de él. Lo vez caminando en la calle muchas veces en un buena conversación, tirando lengua hasta decir no mas y que importa si es consigo mismo (?). Si, el mismo que de repente reprende a su compañero aunque tú lo veas es total soledad, que suelta una carcajada como si le fueran relatado el mejor chiste, el mismo que muchas veces vez que alega y aletea sus brazos al cielo cuando habla con Dios.
Vive en su propio mundo y no le importa lo que los caminantes tenga que decir, que lo llaman vagabundo, loco, gamín hace lo que ninguno de lo que nosotros los “cuerdos” que nos hacemos llamar “normales” somos incapaces de hacer. A el pobre viejo no le importa lo que pase a su alrededor, lo que las malas y arposas lenguas tenga que decir, el es feliz en su mundo sin preocupaciones dejando todo atrás. El que a pesar de su “locura” les apuesto que es más feliz y sincero que muchos de los que a su alrededor pasean, ignorando lo más sencillo olvidando lo que es tranquilidad.
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